Hombres consolando a las mujeres cuando dan a luz

| |

Por cada alma que creamos, hay un alma con la que sentimos una conexión primero. El que nos ayudó a crear la vida. El que mira impotente mientras la mujer que ama, gime y aúlla a través de las etapas del parto.

Si bien siempre nos hemos puesto primero, la madre naturaleza se desplaza para colocarlo en el asiento trasero mientras él los ve transformarse uno en el otro. Todo sin necesitar su ayuda.

En cada uno de los nacimientos a los que he asistido, los hombres están en segundo plano, incluso si están cerca de sus mujeres. En realidad son más fuertes de lo que creen. Llevando la ironía en sus rostros de poder arreglar todo, pero de alguna manera no podemos “arreglar” nuestro dolor y nuestra incomodidad.

Ni siquiera es el hecho de que tengamos que ser salvados, sino que son esencialmente impotentes para rescatar de una manera en la que están acostumbrados a hacerlo. Su empatía se dispara de una manera que la mayoría de ellos nunca ha experimentado, sin embargo, se quedan en silencio.

Ellos no hacen la situación acerca de ellos mismos. Tampoco se asustan. Ellos están ansiosos, preocupados, frustrados. Ellos hacen todo lo posible para no dejar pasar.

Hago contacto ocasional con ellos para decirles telepáticamente que está bien. Ella estará bien.

Las palabras rara vez se pronuncian. Ya sea acariciándonos a través de nuestra experiencia o respetando nuestro espacio, están en las sombras, observando. Siendo testigos de que dos o más personas nacen. Observan a las mujeres que una vez supieron nacer en lo que son ahora.

Es ilógico pensar que los hombres que amamos y elegimos para estar presentes no experimentan también una pérdida hermosa y cada vez mayor. Observan cómo la mujer que aman se convierte en una extraña que, de alguna manera, sigue siendo la mujer que ama.

Paralizados con la intensidad ante ellos, su empatía anula su miedo y se mantienen fuertes. A estos hombres, los vemos y los amamos.

Por. Kristie Pérez

Previous

Un niño de 4 años viaja por todo el mundo

Mis comics que todos los dueños de perros comprenderán

Next

Deja un comentario